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  • Teresa

Mi Centro


Diciembre es un mes en el que fácilmente pierdes tu centro. Días de fiesta, puentes, comidas de empresa, navidades, familia, amigos. Excesos. Compras de más, comes de más, hablas de más, sales de más.

Por ello te invito a tomar conciencia. A observar con distancia los días que vienen.


Son días bonitos, donde nuestra cultura pone el énfasis en las relaciones, en la búsqueda de calor, de contacto con el otro. Hablar, abrazar, cantar, reír. Nos acercamos a otras personas en busca de ese amor tan apetecible cuando llega el frío y los días grises. La rutina nos arrastra y diciembre es un mes donde nos permitimos cierto desorden y nos dejamos llevar por la alegría, compensando nuestra estructura de horarios en la rutina. Y es bonito. Y es agradable. Y es apetecible. Pero todo lo que nos provoca placer, ha de ser gestionado para no volverse en nuestra contra.



Excesos en las salidas.


Podemos observar en la agenda los diferentes eventos que tenemos ese mes. Y hacer un ejercicio de “minimalismo” social. Es decir, ¿Podemos cuestionar la agenda social que tenemos? ¿Podemos renunciar a ciertos encuentros? ¿Queremos? ¿Lo hacemos por obligación moral? ¿Qué ocurre si no fueras a ciertos encuentros? ¿Podrías sostener “el qué dirán”? ¿Podrías respirar “la culpa”? La primera vez que lo haces, es difícil. En las siguientes, hay un proceso de adaptación y aceptación por parte de todos.


La renuncia en estas decisiones es imprescindible. Saber que hay cosas que pierdes y cosas que ganas. ¿Qué ganas no asistiendo a cierto evento? ¿Qué pierdo? ¿Puedo asumir esa pérdida?


No digo que hacerlo sea lo adecuado, sólo que nos lo planteemos.


Excesos en las compras.


Existe una creencia social con respeto a los regalos: Si te hago el mejor regalo, soy muy GUAY. Te quiero mucho. ¿Te suena? A veces veo con cierto asombro hasta qué punto los niños tienen tantos regalos. Un exceso que los lleva a abrir paquetes uno detrás de otro, viendo cómo el que tú le has preparado sólo lo tiene en la mano apenas 10 segundos, porque otro paquete está por abrir. ¿Es necesario este exceso? ¿Tenerlo todo no nos puede llevar a cierto desprecio del esfuerzo, la constancia y la superación? ¿Y qué hacer? Quizás acordar un regalo entre varias personas. Quizás regalar un desayuno, una entrada al cine o al teatro a toda la familia, o un taller infantil a todos los niños. Es decir, una experiencia. Decide conscientemente si el dinero que te sueles gastar en regalos de Navidad, es lo que quieres. Que sea una decisión consciente. Reflexionada. ¿Qué te parece? Estás a tiempo de cambiar tu forma de actuar en este terreno.


Excesos en las comidas.


Si eres de los que dicen: “¡¡Come!!” Por favor, para. No eres mejor cuidador/a por atiborrar al personal de comida. ¿Qué nos pasa con la comida? ¿Qué creencia absurda tenemos en nuestras profundidades? ¿En serio no nos damos cuenta que SOBRA comida siempre?


Si eres el anfitrión/a, decirte que las personas disfrutan con una comida hecha con cariño, sencilla y con algunos detalles. Y ahora quiero darte un mensaje de cariño, especialmente a las mujeres anfitrionas, que son las que culturalmente tienen más arraigada la idea del sacrificio:


No quiero que te sacrifiques durante dos días, comprando y cocinando, teniendo la vajilla impecable y las cortinas impolutas. No quiero que estés con el delantal durante 20 horas cocinando. No quiero que estés esclavizada a la idea de que si comen mucho y muy sabroso, se sentirán cuidados y amados. De verdad, no es necesario. Lo que quieren los otros es que te sientes con ellos, que estés tranquila y disfrutando. Que les des la confianza para levantarse a la cocina si necesitan algo. Que te rías de los chistes y que pidas ayuda para colocar los platos sucios en el lavavajillas. Quiero que hagas pedagogía y te des valor. Que te permitas disfrutar de los que están en tu casa. Que cuando se vayan puedas decir, ¡Qué felicidad que hayan venido! Porque, a menudo, cuando otros se van, decimos ¡Qué agotada estoy! ¿menos mal que se fueron ya! El sacrificio fue excesivo. No es necesario, de verdad.


Si eres el invitado. Te toca hacer un ejercicio de “límites”. Decir “No, gracias”. Puede que lo tengas que repetir tantas veces que te sientas incómodo. Las personas quieren que estemos felices, sanos (en general). Y relacionan que comamos mucho con el bienestar. Poco a poco nos estamos dando cuenta que comer en exceso nos trae mala salud y nos suprime la sensación de bienestar. Quizás, mirando a los ojos a la persona que nos ofrece más comida y decirle: “No gracias, comí muy bien y estoy muy feliz aquí contigo, sentada tranquilamente. ¿Cómo hiciste esta sopa tan rica? ¿Tiene algún ingrediente especial? Qué bien me sentó.” La persona se sentirá valorada.


Cambiemos ahora de entorno.


EL YOGA, durante el mes de diciembre.


Por favor, cuida tu centro este mes. Respira. Para. No te olvides de lo esencial. Intenta no perder de vista tus prioridades, tus valores. Si vienes a clases de Yoga en Dhana, intenta ser constante durante estos días, antes de iniciar las fiestas. Te ayudará a mantenerte serena y poner atención en tus decisiones.


Ser consciente de tu cuerpo y de tu mente, te hará estar atento a tus necesidades, a tus preferencias. Estarás en tu centro. Y ello te hará sentir anclado y no dejarás que te arrastre el entorno. Y desde esa sensación de centro, podrás disfrutar de tu familia, amigos y compañeros, sin caer en los excesos, que son los que te provocarán culpa, cansancio y sensación de apatía. Y hasta hartazgo.


Esa sensación de hartazgo la conozco bien, es la que me hace tomar consciencia a menudo de que necesito vaciar y permanecer en la sencillez del presente y mi respiración. En el silencio. En la pausa. En la reflexión serena. Y en esos momentos, surge la pregunta que lo simplifica todo: ¿es esto realmente necesario?


Silencios.

Presente.

Centro.

Serenidad.


Son palabras que te llevan si o si, a sentir paz interior. Esa paz que insistimos en tener todos y que sin embargo la evitamos en nosotros mismos. Escapamos.


Detente.

Respira.

Suspira.


Y conéctate con esa paz profunda que eres. Permanece allí unos minutos.

……………..


Un poquito más.

…………….


Todo está bien.

Todo es caótico.

Todo está por hacer.

Todo está a medias.

Pero todo está bien.


No hay fin. Hay camino. Hay proceso. Hay vida.


Puedo sentir la paz de este momento.


Tu mirada en estas letras. Tu voz en estas letras.


¿Te das cuenta de este momento? Todo está bien.


Paz.


¿No es eso, en realidad, lo que buscamos de la Navidad?


Paz.


Felices días con presencia, en paz, en lo esencial.


Un cálido abrazo,


Teresa

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