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  • Teresa

Las relaciones

Actualizado: jul 26

Una de las formas de saber si estamos manteniendo una relación sana sea familiar, de pareja, o amistad, es observar si al acercarte te pinchas o no. Como cuando tienes delante un cuerpo espín. Te explico las razones que me han llevado aquí.




Durante un tiempo, creí, que cuando en las relaciones sufrías por algo, había que trabajar un aspecto de ti, porque esa persona no era más que un espejo. Es muy común escuchar este argumento. En parte, es cierto. Pero cuidado, podemos confundir el mensaje, y caer en la trampa del apego, con la excusa del aprendizaje. Me explico.


Si cuando estás cerca de alguien, hay una vivencia de sufrimiento, no hay

sensación de paz y armonía, la relación muestra ciertas incompatibilidades. Si eso no es solucionado, mediante pacto, las constantes discusiones erosionarán dicha relación. Conste que hablo de amistad, parejas, famílias, colegas de profesión etc. Cualquier relación que no pueda superar (negociar) una incompatibilidad, mi sugerencia es tomar algo de distancia.


Quizás creas que es una solución radical. Pero aprendí que podemos llevarnos

mejor y estar en paz cuando el espacio vital entre personas es el adecuado para mantener dicha relación. No hablo de conflictos puntuales. No hablo de desacuerdos concretos. Hablo de la dinámica de discusión, reproche y falta de respeto. Hablo de relaciones donde el dolor es contínuo. A veces sólo por parte de un lado. ¿Por qué permaneces ahí si estás sufriendo?


Uno de los argumentos que escucho a menudo a favor de continuar d

ichas relaciones, es el del aprendizaje. Este tipo de aprendizaje a través del sufrimiento, me recuerda mucho a tiempos pasados, a religiones corrompidas, que con distinto disfraz, te marcan: La letra, con sangre entra. La penitencia. La culpa. El castigo. En esta era moderna, la frase es: Es un espejo. Algo tienes que aprender.


Oiga usted, puede aprender mucho a través del amor. No es necesario

pasar un calvario. El aprendizaje y el crecimiento espiritual puede ser un camin

o de gozo y alegría. La otra persona, con amor y paciencia, te puede hacer ver muchas cosas. No es necesario entrar en dinámicas egoícas y luchas de poder. No. Me niego. Me di cuenta hace ya un tiempo. Y me reafirmé cuando conseguí establecer relaciones llenas de amor y respeto, donde aprendo y veo mis limitaciones, donde está presente también el dolor, pero la gran

diferencia es que el otro no mete el dedo y lo retuerce en la herida. El otro me abraza, y no me reprocha nada. Y en esas relaciones, aprendes. Mucho. Aprendes lo que es el Amor.


El amor, en la amistad, en la pareja, en los hijos, tiene que ver con la compasión. Comprender que el otro, como tú, tiene heridas, y que quizás las tenga siempre. Y que lo más espiritual que pueda haber en esa intimidad es aceptar esa herida y ponerle calor cuando lo necesite. Lo espiritual no es luchar con ella para que no exista. Eso es pretender que el otro sea una especie de perfección inexistente como tal.

Amor en las relaciones es calor. Es compañía. Es comprensión. Es alegría. Es

juego. Es placer. Es diversión. Es creatividad. Es protección. Es superación. Es afecto. Es cuidado. Y muchas cosas más que seguro estás pensando.


Y quizás alguno susurre: "Vale Teresa, pero a veces las cosas se complican y surgen otros sentimientos" Cierto. Y ello requerirá un cuestionamiento y el doble de amor para superarlo. Pero son momentos puntuales, son épocas definidas. Y en ellas, puede existir dolor. Y quizás en otro post podamos hablar de estos momentos. Pero uno no tiene la sensación de entrar en un campo de batalla cuando entra a casa. Uno sigue sintiendo el hogar y su calidez.


Este escrito es "un aviso a navegantes" que se encuentren en relaciones complicadas, sin importar la naturaleza de las mismas. Se trata de encontrar el espacio vital necesario para que

la vida en ellas fluya sin agotamiento y continuo desgaste. Sin pincharte y herirte constantemente. Y claro, ahí viene la trampa. Preferimos estar ahí, que marchar y dejar ir. En realidad es el apego lo que nos sostiene, pero nos engañamos con el concepto del aprendizaje-espejo.


Me di cuenta, que muchas personas que se consideran espirituales, tienden a buscarse complicaciones en las relaciones para poder trabajar en sus aspectos más profundos. Y mi mensaje es: no. Hay otras opciones para crecer. No necesitas adoptar ese camino. Puedes, si te apetece, relacionarte de forma fácil y amorosa, y aprender a crecer desde la alegría, la motivación y la compasión.


Encuentra relaciones donde no cuestionen y reprochen tus decisiones personales. Las personas rígidas acaban exigiéndote más de lo que puedes dar. Encuentra, si es que lo quieres, relaciones donde te sientas amad@ y te apetezca amar. Te lo mereces y se lo merecen. Encuentra el espacio necesario para sentirte respetado en tu entorno familiar. Relaciónate con tus hijos desde el respeto y la confianza. Y dejemos atrás, todos, patrones antiguos que en esta época NEW AGE, tienen diferente nombre, pero similar aroma.


Que viva el amor. Que viva el placer. Que viva la libertad. El respeto por el camino del otr@ y la aceptación de la imperfección.

Deseo que disfrutes tu camino en la vida y dejes atrás cualquier sufrimiento. Cuando venga el dolor, el conflicto, la tristeza, abrázala, respírala, cambia lo que necesites y sigue adelante.


Si tienes comida, tienes hogar, tienes afecto y te tienes a ti. Ya está. Lo demás vendrá poquito a poco. Apreciar lo mundano en cada detalle, en cada momento, con cada una de las personas que te rodean. Un tomate abierto con aceite y sal. Un paseo a la sombra de los árboles. Una carcajada. Un baile dándolo todo. Un espacio de silencio con una vela y un libro. Un trabajo bien hecho. Una persona cediéndote el paso. Eso es espiritualidad. Uno se da cuenta del inmenso amor que llevamos dentro y que estamos deseosos de ofrecer.


Sólo tienes que relacionarte con aquellos a los que enamore tu forma de dar amor.


Del resto, toma cierta distancia, vaya que te pinches.


FELIZ CAMINO.


¡Un besote de esos sonoros!

Teresa


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