Buscar
  • Teresa

Gestión del Tiempo

Actualizado: jul 26

El tiempo es igual para todos. Quizás lo que no tenemos es capacidad organizativa. O quizás no tenemos claridad sobre nuestras prioridades. O quizás llenamos la agenda porque ser una persona “ocupada” nos mantiene vivas. O quizás decimos que si de forma automática a las propuestas que se nos presentan. O quizás olvidamos nuestros objetivos personales. O quizás sentimos culpa cuando nos priorizamos. O quizás nada de esto. O quizás todo junto.


En primer lugar, ¿Por qué no soltamos el tic “no tengo tiempo”, como si fuera la culpa del propio tiempo, o de la sociedad, o del jefe, o de tus hijos, o del tráfico…? ¿De verdad crees que tu gestión del tiempo es culpa del otro? ¿Crees que los demás no tienen elementos externos que les “acechan” como a ti? ¿Nos damos cuenta de la actitud, una vez más, victimista de la situación? Somos responsables de nuestra gestión del tiempo. Y si en ese punto no logramos ponernos de acuerdo, va a ser difícil que la situación cambie. Cuando algo se transforma, es porque nos responsabilizamos de la situación. Porque tomamos una actitud humilde y valiente. Observamos en qué pasos nos estamos bloqueando, y modificamos rumbo.


Quiero que nos ayudemos, de corazón que quiero.


Sigamos leyendo juntas si has tomado tu responsabilidad.


*Si, he dicho juntas. No juntos. Sé que la mayoría sois mujeres, y no fluye hablar en genérico masculino. Mi sincero perdón a los expertos lingüistas. (O no…). En fin, que no me pierdo. ¡Vamos allá!



Factores que tendremos en cuenta para una Buena Gestión del Tiempo:


Tiempo REAL de cada actividad. El “tic” del corredor.

Si la clase de Yoga empieza a las 10h, no puedes agendarte: clase de Yoga a las 10h. Agenda 9:45. Para llegar con calma, disfrutar quitándote los zapatos, cogiendo el material adecuado, pararte a respirar tumbado, sentir el aroma a lavanda, la energía de la sala envolviéndote, conectando con la paz del lugar. Y sintiendo que tienes el control sobre tu tiempo. ¡Te pierdes tanto cuando llegas corriendo! ¿Por qué ocurre esto? Porque has grabado en tu agenda mental que el Yoga empieza a las 10h. Y no es real, la clase empieza a esa hora, pero necesitas un mínimo de 5-10 minutos para saludar al llegar y realizar el ritual sin esa energía estresante. Conclusión: pon a las actividades el tiempo real para realizarlas adecuadamente.


Para ello tendrás que renunciar a ocupar ese tiempo en otras cosas. Entiendo que hay excepciones. Pero sabemos, que la mayoría de las veces tiene que ver con el tic de “ir corriendo” a donde vas. Es un tic. Y si corrieras sin estresarte, no es un problema. Pero si corres en plan “ay, que no llego”, “ay, que estrés, siempre corriendo”. ¿De verdad es necesario? Seguro que puedes idear la fórmula para evitar esas carreras, pues en ellas, tu mente interpreta falta de tiempo.


Vacía. Acepta que nunca podrás acabar toda la lista de pendientes. Siempre habrá más y más. Permítete menos cada día. Esta idea es una de los más importantes a llevar a la práctica. Vaciar. Ponte ya a ello y acostumbra a tu cuerpo a caminar algo más pausado. Esa actitud corporal le dice a tu mente: “Voy con tiempo. Estoy tranquila”. No tendrás todas tus tareas realizadas. Pero es que cuando corres tampoco, pues como te decía, nunca verás el fin. Si te permites esta actitud relajada, te verás haciendo las cosas que son importantes para ti a largo plazo, y no las urgentes, o las “aprovecho y termino esto” (¿te suena?). Vacía. Y tu cuerpo dejará de respirar “carencia de tiempo”.


Prioridades y Límites.


Veamos este cuadro, quizás ya lo conozcas. Tómate tiempo para mirarlo y analizarlo.



Cuando este cuadro queda grabado en tu mente, créeme, la dinámica de apagafuegos se desinfla y empiezas a centrar tu tiempo en lo que es para ti importante. Con ello “decepcionarás” en ocasiones a tu entorno. Pero es pedagógico, y no tardan en darse cuenta que no les rechazas, sencillamente te gusta priorizarte. Los que lo vean egoísta, optarán por dos actitudes: rebelarse o imitarte. Si esta actitud de priorizarte no tiene “rencor” ni “mala uva”, si esta forma de hacer se entiende como un acto de amor propio, admirarán tu nueva forma de comportarte y empezarán a imitarte, protegiéndose de los “vampiros” del tiempo. Crearemos una onda vibratoria de “priorizarse”. ¿Te imaginas? Pero no olvides que la actitud debe ser amorosa y compasiva, y buscar tiempo con ellos, mostrando que les quieres, sólo que buscas el momento adecuado para darles la atención que merecen. ¡Es tan bonito este proceso ! En él, también dejas de dar “salvación” a los problemas de los demás, y empiezas a crear un vínculo de confianza en ellos, les mandas el mensaje de que sabrán resolverlo. ¿Sabes cuánto tiempo ganas cuando dejas de salvar al mundo?


Foco.

Si para ti lo importante es comer bien, pero ocupas el tiempo luego en actividades sociales donde la alimentación no es precisamente sana, estás siendo incoherente y te acabarás sintiendo culpable por no ser fiel a tus valores. O cambias de amistades, o cambias de actividades. Pero no sigas alimentando el entorno que va en tu contra.


Si para ti es importante estar con tus hijos y dedicarles tiempo para jugar, no te pongas a planchar un domingo o a limpiar los cristales. Empieza a usar ropa que no necesite ese trabajo o deja que venga alguien a ayudarte si dispones de recursos. De nuevo, esa incoherencia te hará sentir frustrada y entrarás en la culpa.


Es decir, crea el entorno, el espacio y el tiempo necesario para llevar a la práctica lo que para ti es importante. Y desecha actitudes mecánicas que te quitan tiempo y no te aportan.


Al principio, uno da pasos temblando por la reacción ajena. Pero se pasa y acabas teniendo una vida donde nadie te invita a cosas que para ti no son importantes.


¡¡Aixxs!! ¡Hace tanto que no voy a una barbacoa!


Cuando te focalizas en lo que para ti es importante, sientes que tu tiempo está disfrutado. Ya no temes decir no a lo que no está acorde a tus valores. Y cuando dejas de temer el no, dejan de pedirte cosas que no van contigo. Sin juicios, libre.


Creencias.

No te digo que sean correctas o incorrectas. Sólo te las dejo ahí, para que sepas que no son verdades absolutas, que te las puedes cuestionar. Ahí van algunas:


Si tengo una vida ocupada, me siento viva. Si tengo tiempo, no sabré qué hacer con él.

Si tengo muchos amigos, disfruto de la vida. Si no tengo amigos, la vida es aburrida.

Si tengo pareja, él/ella es lo primero.

Si tengo hijos, ellos son lo primero.

Si tengo padres, ellos me trajeron al mundo, merecen todo.

Si tengo hijos, no tengo tiempo para mí. Si no tengo hijos, tengo tiempo.

Si tengo pareja, estoy completa. Si no tengo pareja, estoy incompleta.

Si no obedezco, soy mala. Si obedezco, soy buena.

Si tengo un buen trabajo, soy válido. Si no tengo un buen trabajo, no soy válido.


Podría seguir… ¡pero las creencias son ilimitadas!


¿Y qué tienen que ver las creencias con la gestión del tiempo? Pues muy sencillo, que a menudo dedicamos muchísimo tiempo en intentar reafirmar esas creencias con nuestros actos porque las consideramos verdades absolutas, y si no las cumplimos, sentimos culpabilidad. ¿Sabes la de hijos que pierden su vida por satisfacer las demandas de sus padres creyendo que ellos lo merecen todo, incluyendo su propia felicidad? ¿Sabes la de mujeres que se sienten culpables porque creen que si no tienen pareja tienen algo malo en ellas? ¿Sabes la de tiempo que utilizamos en hacer cosas que ni siquiera hemos cuestionado? Sólo quiero que reflexiones sobre si tus acciones están demasiado ancladas a tus creencias y que te pares a observarlas y decidir si realmente son importantes para ti.


Sólo así, yo pude deshacerme del sufrimiento por ansiedad, por llegar a todo. Soltando creencias y viviendo desde mi autenticidad. ¡Ahí, empecé a disfrutar de tiempo conmigo!


Vacío.

¿Qué ocurre si te quedarás sin nada qué hacer? ¿Qué sentimiento emerge en ti? Y pensarás (creencias): ¡Claro! Tú que puedes. Tú tienes tiempo. Tú no tienes hijos. Ese, no es el problema. Pero no pretendo convencerte si de verdad crees que el tener hijos te impide este tipo de momentos. Es más, te diré que cuando dices eso le estás responsabilizando a tus hij@s de tu falta tiempo. De nuevo, tú te colocas de víctima, ¿te das cuenta a quién colocas como culpable?


El problema es la culpa. Crees que no te mereces divagar. Crees que hay tantas cosas que hacer, que no te da la vida para ello. Divaga. Es sanísimo para tu cuerpo, tu mente, tu energía y para los que te rodean. Divaga sola o acompañada.


Deja espacio al vacío, sea bañándote, estirándote en la cama, pintando, paseando, o haciendo el amor. Juega con tus hijos o tu sola

Divaga y mécete por el espacio y el tiempo. El tiempo. Un concepto inventado que nos ayuda a organizarnos, pero que en ningún caso deberíamos dejar que nos quite paz.


Seguiría conversando contigo. Me encanta. Pero decidí que una tarde, no más, es lo que ocuparía en escribir estas líneas. Intento cumplir con mi compromiso.


Recordamos los tips en modo de frase sobre Gestión del Tiempo:


· Agenda el tiempo real a cada actividad.

· Suelta el “tic” del corredor estresado (Para mí, el más importante)

· Vacía tu lista de tareas diarias espaciándola.

· Diferencia lo importante (tus valores) de lo urgente.

· Deja de salvar a los otros. Confía en su poder resolutivo.

· Crea el entono necesario para hacer lo que a ti te importa.

· Repasa tus creencias. Cuestiónalas. Observa el tiempo dedicado a cumplirlas.

(El segundo más importante)

· Permítete el vacío.


Soy consciente de las resistencias que aparecen con estos tips, pues en el fondo te estoy sugiriendo que renuncies a una forma de moverte en tu día a día. Esas formas calman el sentimiento de culpa que tenemos cuando nos priorizamos. Si estamos ocupando el tiempo en tareas que tienen que ver con otros, estoy cumpliendo una de las creencias más profundas en esta sociedad:


Soy buen@ si dedico más tiempo a otros que a mí. Soy egoist@ si la prioridad soy yo.


Cuéntame, ¿qué sientes cuando te priorizas? También me gustaría que explicarás tu experiencia sobre la gestión del tiempo, ¿te suena lo que aquí hemos descrito? ¿tienes otros tips que nos puedan ayudar? ¿Qué sentimiento aflora al leer este escrito?


Un cálido abrazo,

Espero tus comentarios para crecer junt@s.



7 comentarios
SUSCRÍBETE Y RECIBE CADA SEMANA REFLEXIONES Y VÍDEOS DE YOGA